Dos tallas más...

sábado, 5 de mayo de 2012

Insonoro


“El espíritu humano está expuesto a los requerimientos más sorprendentes.
Constantemente se da miedo a sí mismo. Sus movimientos eróticos le aterrorizan.
La santa, llena de pavor, aparta la vista del voluptuoso: ignora la unidad que existe
entre las pasiones inconfesables de éste y las suyas.”

El erotismo, George Bataille


Todo surgió de una simple pregunta:

-¿Alguna ves pensaste en andar con él, fantaseaste o tuviste sueños eróticos evocándolo?
- No, siempre lo he visto como un gran amigo

La respuesta fue muy escueta, como suele ser con mi hermana cuando se tocan teman sexosos, supe que no habría más sobre el tema.

Cuando desperté el reloj marcaba las 3.40 AM estaba empapada en sudor y tenía un ligero temblor de piernas, me senté al borde de la cama, pude sentir ese hormigueo placentero en mi bajo vientre y traté de aclarar de mi mente.

Mi hermana llegó ese sábado cerca de las 8 de noche, después de haber comido en su casa y después de la pregunta aquella.

-¿Le llamaste?-me pregunto dejando sus cosas sobre la mesita de la entrada
-Si no debe de tardar, ya tiene media hora que me comuniqué con él, ¿Qué le inventaste a tu marido?
-Le dije que venía a tu casa para ayudarte con tus documentos de la declaración
-¿Estás nerviosa?...porque yo si lo estoy un poco
-Si tú que eres  como eres lo estás, imagínate yo…

Tocaron a la puerta, abrí y ahí estaba él con su habitual sonrisa, se sorprendió al ver a mi hermana, lo vi en sus ojos, se saludaron y pasamos al cuarto que hace las veces de biblioteca, nos quedamos los tres en silencio, ella miraba por la ventana hacia el jardín, les serví una copa de vino y me acerqué a él, lo besé en los labios y le dije al oído:

-Queremos estar contigo…

No lo dejé hablar mi lengua ya hurgaba su boca, mi hermana estaba de una pieza, mientras lo besaba palpaba la erección de su verga por encima del pantalón. Le pedí a mi hermana que se acercara, me separé de él dejándola en mi lugar, haciendo lo mismo que yo momentos antes ella empezó a tocar su pene, pude ver como la excitación hizo presa de él cuando  lo apretó al tiempo que mordía sus labios, desabotoné la blusa de mi hermana pensando que ella tenía unos senos grandes que lo iba a excitar aún más, la deshice del sostén y llena de morbo le dije –mámaselos- yo veía como desaparecían sus pezones en su boca mientras me iba quitando la ropa, para entonces ya la había desnudado y sus dedos se introducían en su vagina haciendo que ella empezara a gemir y a abrir más las piernas, la sangre iba de mi cabeza a los pies y viceversa,   entre ambas lo despojamos del pantalón y de hinojos nos llevamos la verga a la boca, primero me hermana la chupaba con fruición y luego me la compartía, después mientras yo le chupaba el glande ella recorría su tallo con los labios a todo lo largo, entre ambas le lamimos los testículos mientras yo acariciaba sus nalgas.  Lo recostamos y le dije a ella que se montara, le ayude a acomodarle la verga para que la penetrara, vi deliciosamente como ella iba bajando hasta que desapareció en su interior,  lanzó un grito largo y sostenido, me gustó mucho aquel contraste de la piel tan blanca de ella y el moreno uniforme de él, me mantuve en aquella posición contemplativa mientras ella bajaba y subía sobre su miembro hasta que los gemidos constantes me volvieron a la realidad, me monte sobre su cara y sosteniéndome de los hombros de ella empecé a restregar mi vagina en sus labios hasta que sentí su lengua en mi interior, ambas gemíamos casi al unísono…cógetela por atrás balbuceaba yo mientras sentía el orgasmo llegar y el culo de mi hermana se empezaba a dilatar...  

Lo había olvidado pero ayer por una extraña razón sentada la borde de la cama volví a recordar el sueño y volvió a ser perturbador y excitante.

Hijos de Puta


En su libro “Hacia una teoría general sobre los hijos de puta” Marcelino Cerejido menciona “que uno de los recursos más manidos del hijo de puta consiste en aprovechar una circunstancia, aunque con ello perjudique al prójimo" y de igual forma nos dice que esta es “polimórfica y polisémica”.  Cuando habla de las formas cotidianas o de la mini hijoputez y pone el ejemplo de unos mozalbetes que le revientan su globo con un cigarro a una pequeña y pobre niña no puedo menos que pensar en las propias, sin embargo también me doy cuenta que hay quienes hacen de la microhijoputez un estilo de vida, como bien él dice desde la misma cuna y eso no es lo peor sino que siguen, por lo menos en parte, el ciclo de la vida, nacen, crecen se reproducen, y aquí es donde no estoy segura que suceda: mueren.

jueves, 23 de febrero de 2012

No habrá errores

No habrá errores” decía sobre el dorso de la goma de borrar, era mucho más grande de las que se usan comúnmente, de dos colores roja y azul, apenas cabía en la palma de su mano. Se la había comprado su papá de ese tamaño debido a que, o bien las extraviaba o era víctima de robo por parte de sus compañeras de clase, -de esta manera si te la roban será fácilmente reconocible y además podrás corregir todos los errores que se te presenten en la vida-le dijo su con su sonrisa característica. Cuando su abuelo vio aquella goma y ella le platico la historia comentó –Hija yo le hubiera puesto “Gilipollas no me hurtes”, pero bueno las tías que tienes por maestras en ese colegio francés seguro que te expulsan-. Por algún encantamiento, o bien porque se había quedado con los cabellos en la mano de la niña que encontró abriendo su mochila, ya no le volvieron a robar cosa alguna, ella pensaba que su papá tenía cierta magia y la había impregnado en esa goma por tal motivo cargaba con ella a todos lados, en la escuela la metía a la bolsa de su delantal y no la dejaba ni aún cuando salía al recreo. Cuando paso a la secundaria y abría el bolsos de sus útiles sonreía al mirar dentro la goma bicolor, con el  paso de los años pasó a formar una pieza de colección con la cual adornó su recámara, cambiaba decoración, entraban y salían muebles en su vida y sin embargo aquel utensilio con su letrero en el dorso era perene  adorno.

Lo había conocido en Europa y se había regresado a su país para vivir con él, más por agradecimiento que por amor, sin embargo le tenía un cariño leal. Al paso de los meses se fue diluyendo la relación que no se sustentaba ni en la pasión ni el amor, se dio cuenta que eran extremos opuestos, a él le gustaba la seguridad, la estabilidad, el tener la vida planeada y programada y  ella era incapaz siquiera de planear lo que haría al día siguiente,  eso provocaba en él desazón en grado sumo. Hasta para “hacer amor”, frase que ella detestaba, tenían que tener el tiempo y el espacio exacto, si le decía vamos a “coger” en el parque, en el auto, etc. Era como si el mundo se acabara.

 Discutieron aquella tarde porque ella propuso a manera de darle un impulso a su relación que cambiaran de ciudad, que se fueran a vivir a la capital, él se negó aduciendo que lo que más le gustaba era la paz del lugar donde vivían, el ver a la misma gente todos los días, el no tener que elegir entre miles de opciones,  y que además económicamente no podían estar mejor en otro lado –¿y la vida dónde queda?-preguntó ella, giro sobre si misma para que no viera el par de lágrimas que ya rodaban por sus mejillas, las limpió y cuando alzó la vista vio sobre el librero la goma que su papá le había regalado…”No habrá errores”.

Cuando acabó de acomodar la última maleta en la cajuela de su auto palpó el pequeño bulto en la bolsa de sus vaqueros, y si ahí estaba la goma bicolor.

martes, 21 de febrero de 2012

Lontananza de una tarde...

No importa no han pasado muchos años.

''Geometry existed before the creation;
it is co-eternal with the mind of God.
Geometry provided God with a model for the creation.
Geometry is God Himself.''
Kepler.

A veces hay que regresar para tomar en vilo ese retazo de felicidad que bien se pudo quedar atorado en un esquina, en una plática de café, sentado a nuestro lado en una baqueta mientras mirábamos pasar la gente, en un abrazo de despedida en un andén, o en el olor peculiar de una pequeña flor antes de ser cadáver entre las hojas amarillentas de un viejo libro, pero ahí está y volvemos a recoger lo que se dejó.

Nos moja la lluvia y caminamos en la floresta detrás de la casa, me encanta el olor de la hierba, de los arboles viejos que han estado ahí desde que tengo uso de razón, me gusta caminar entre ellos saboreando el agua que escurre entre las comisuras de mis labios, la casa se mira cada vez más lejos mientras llegamos a la piedra enorme,  nos recostamos detrás de ella y vemos las nubes que cubren el cielo. Las gotas de agua que caen y se deslizan sobre mis pezones tiene el efecto gozoso de la tarde, no hay impiedades en el beso dulce que reciben, el cielo azul detrás del gris y un mordisco suave. Habrá otras tardes, otros principios pero volvamos a recoger lo que dejamos.

lunes, 6 de febrero de 2012

Deseo

Deseo
Xavier Villaurrutia

Amarte con un fuego duro y frío.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.
Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.
Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.
Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.
Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.
Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.
Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.

sábado, 28 de enero de 2012

Insomnio reflexivo...

No suelo padecer insomnio, quizás porque mi conciencia no acostumbra reclamarme nada, y aquí otro quizá, será porque aprendió lo expresado por Jung “ la imposibilidad de la vida es la prohibición, pues en el hombre no hay otro imposible que lo socialmente prohibido”,  sin embargo ayer se apoderó de mi. Hablé con él y pensaba que yo tenía que estar ahí pero no estaba, tenía que estar bebiendo ron con él, pero no estaba, -No deberías estar tomando- apunté, cuando yo quería estar ahí tomando. Escuché el ruido, la música, los parroquianos, e imaginé el coqueto de las chicas que para esa hora ya se encuentran alcoholizadas y se dejan seducir por el encanto de las canciones que no conocen.

Se me fue el sueño, vinieron las imágenes y recordé a Bukowski “Los muertos duermen bien, no se levantan y se enfurecen." 

Todo
Charles Bukowski

Los muertos no necesitan
aspirina o
tristeza
supongo.

pero quizás necesitan
lluvia.
zapatos no
pero un lugar donde
caminar.

cigarrillos no,
nos dicen,
pero un lugar donde
arder.

O nos dicen:
Espacio y un lugar para
volar,
da
igual.

los muertos no me
necesitan.

ni los
vivos.

pero quizás los muertos se necesitan
unos a
otros.

En realidad, quizás necesitan
todo lo que nosotros
necesitamos

y
necesitamos tanto
Si solo supiéramos
que
es.

probablemente
es
todo

y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de
conseguirlo

o moriremos

porque no
lo
conseguimos.

Espero que
cuando yo este muerto
comprendáis

que conseguí
tanto
como
pude.

jueves, 26 de enero de 2012

De guayabas y otros placeres

Caminábamos por el mercado, entre los pasillos llenos de gente comprando, mirando los puestos. Nos invadían las voces y los gritos cuando te paraste en aquel puesto y dijiste que te gustaban las guayabas, las compramos y regresamos a la casa con el calor de aquella tarde de Julio. Nos sentamos en el jardín bajo la sombra de aquel añoso árbol, me puse el plato con las guayabas entre mis piernas, en el regazo, en mi rodilla se vislumbró el moretón que me había hecho en la mañana al resbalar de la bicicleta, me veías y te pregunté que si mirabas las guayabas o mis piernas, acercaste tu mano y tocaste mi magulladura, -me excita tu moretón-dijiste mientras lo acariciabas, tomé una guayaba y la mordí mientras sentía tu mano moverse por mis piernas. El sabor de la fruta era tan placentero como la sensación de tu piel en la mía, te invité de ella, la acerqué a tu boca y la mordiste suavemente sin separar tu mano de mis muslos, te acercaste y me besaste mientras con tu otra mano palpabas mis erizados pezones a través de mi ropa, cuando la primera mano se desplazó más adentro el plato con las guayabas cayó a un lado, aprovechaste para llegar a tu húmedo objetivo. "Me gusta el sabor agridulce que la fruta dejó en tus labios" pensé mientras ya sentía tus dedos que buscaban introducirse en mi vagina. Retiré mi blusa y el pasto picoteó mi espalda al recostarme sobre él, escuchaba el roce del viento sobre el agua de la fuente y la piscina cuando ya reclinado sobre mi vientre separabas mis piernas y tu boca ávida husmeaba ya la calidez de mi vulva. 

Un día antes habíamos estado escuchando boleros de Vicente Garrido, ahora no había música sólo se escuchaba el aire y los pájaros en los árboles y en los arbustos que están pegados a la barda que da a la parte trasera, cerca del río, los cuales huyeron en parvada con mi primer gemido cuando tu lengua alborozó mi clítoris y tus dedos regodearon mi pirineo antes de buscar mi ano. Tus labios se fundieron en un beso con mis labios menores mientras tu lengua en un juego de placer entraba y salía de mi vagina. 

El día anterior había pensado que no eras un pervertido como yo, pero enseñar es pervertir… 

También me gustaron las guayabas.