“El espíritu humano está expuesto a los
requerimientos más sorprendentes.
Constantemente se da miedo a sí mismo. Sus
movimientos eróticos le aterrorizan.
La santa, llena de pavor, aparta la vista del
voluptuoso: ignora la unidad que existe
entre las pasiones inconfesables de éste y las
suyas.”
El erotismo, George Bataille
Todo surgió de una simple pregunta:
-¿Alguna ves pensaste en andar con él, fantaseaste
o tuviste sueños eróticos evocándolo?
- No, siempre lo he visto como un gran amigo
La respuesta fue muy escueta, como suele ser con
mi hermana cuando se tocan teman sexosos, supe que no habría más sobre el tema.
Cuando desperté el reloj marcaba las 3.40 AM
estaba empapada en sudor y tenía un ligero temblor de piernas, me senté al
borde de la cama, pude sentir ese hormigueo placentero en mi bajo vientre y
traté de aclarar de mi mente.
Mi hermana llegó ese sábado cerca de las 8 de
noche, después de haber comido en su casa y después de la pregunta aquella.
-¿Le llamaste?-me pregunto dejando sus cosas sobre la mesita de la entrada
-Si no debe de tardar, ya tiene media hora que me
comuniqué con él, ¿Qué le inventaste a tu marido?
-Le dije que venía a tu casa para ayudarte con tus
documentos de la declaración
-¿Estás nerviosa?...porque yo si lo estoy un poco
-Si tú que eres
como eres lo estás, imagínate yo…
Tocaron a la puerta, abrí y ahí estaba él con su
habitual sonrisa, se sorprendió al ver a mi hermana, lo vi en sus ojos, se saludaron
y pasamos al cuarto que hace las veces de biblioteca, nos quedamos los tres en
silencio, ella miraba por la ventana hacia el jardín, les serví una copa de
vino y me acerqué a él, lo besé en los labios y le dije al oído:
-Queremos estar contigo…
No lo dejé hablar mi lengua ya hurgaba su boca, mi
hermana estaba de una pieza, mientras lo besaba palpaba la erección de su verga
por encima del pantalón. Le pedí a mi hermana que se acercara, me separé de él dejándola en mi lugar, haciendo lo mismo que yo momentos antes ella
empezó a tocar su pene, pude ver como la excitación hizo presa de él
cuando lo apretó al tiempo que mordía sus
labios, desabotoné la blusa de mi hermana pensando que ella tenía unos senos
grandes que lo iba a excitar aún más, la deshice del sostén y llena de morbo le
dije –mámaselos- yo veía como desaparecían sus pezones en su boca mientras
me iba quitando la ropa, para entonces ya la había desnudado y sus dedos se introducían
en su vagina haciendo que ella empezara a gemir y a abrir más las piernas, la sangre iba de mi cabeza a los pies y viceversa, entre
ambas lo despojamos del pantalón y de hinojos nos llevamos la verga a la boca,
primero me hermana la chupaba con fruición y luego me la compartía, después
mientras yo le chupaba el glande ella recorría su tallo con los labios a todo
lo largo, entre ambas le lamimos los testículos mientras yo acariciaba sus nalgas. Lo recostamos y le dije a ella
que se montara, le ayude a acomodarle la verga para que la penetrara, vi
deliciosamente como ella iba bajando hasta que desapareció en su interior, lanzó un grito largo y sostenido, me gustó mucho aquel contraste de la piel tan
blanca de ella y el moreno uniforme de él, me mantuve en aquella posición contemplativa
mientras ella bajaba y subía sobre su miembro hasta que los gemidos constantes
me volvieron a la realidad, me monte sobre su cara y sosteniéndome de los
hombros de ella empecé a restregar mi vagina en sus labios hasta que sentí su
lengua en mi interior, ambas gemíamos casi al unísono…cógetela por atrás balbuceaba yo mientras sentía el orgasmo llegar y el culo de mi hermana se empezaba a dilatar...
Lo había olvidado pero ayer por una extraña razón sentada la borde de la cama volví a recordar el sueño y volvió a ser perturbador y excitante.