Alguien como tú

viernes, 8 de mayo de 2015

Mientras tanto...

La soledad es un  recurso para el aprendizaje dice Rafael Ramírez Heredia en uno sus libros, reflexiono la frase desde el lenguaje de la intensidad imaginativa, la soledad es la verdad.

Una semana que pasó en Buenos Aires fue más que suficiente para sentir las olas de la añoranza por su ausencia. Juego con el teléfono en mis manos mientras los números giran en mi cabeza, pienso, evoco, dudo, por fin marco. Su voz me hace temblar, quedamos para cenar al día siguiente y digo que si sin más reticencias. Cuando cuelgo recuerdo que quedé con mi hermana para verla, vacilo si llamarle a ella o él para cancelar, de pronto viene a mi aquel sueño perturbador, como siempre mi mente retorcida le empieza a dar vueltas al asunto, decido no llamar.

Llega la noche mientras discurro en la antinomia de la situación…¿cómo planteárselo a ella, no será mejor desechar mis pensamientos llenos de perversiones?, duermo un par de horas y despierto con sobresalto pensando excitada, llega un punto en que dichos pensamientos simulan afasias del lenguaje imaginario, dejaré todo a la improvisación decido, me tranquilizo y duermo.

Mi hermana pasa por mí, está muy linda en su vestido rosa, la miro y sonrío nerviosa.
-¿Qué te pasa?- es el momento justo para decirle que él va a ir a cenar con nosotras, subimos al coche y en el trayecto me mira de reojo y me cuestiona por mi silencio mientras aspiro el humo de un cigarro.

-Ya no fumabas
-De hecho no, sólo en ocasiones como ahora
-¿Y por qué si se puede saber?

Le planteo la situación a boca jarro, para mi sorpresa no muestra desconcierto, sólo sonríe y me espeta un –¡estás loca de remate!- llegamos al restaurante él ya nos espera, mi corazón brinca de alegría tan sólo mirarlo, se para y nos saluda sorprendido pero complacido.

Cenamos en amena plática, nos cuenta de su viaje y mi hermana del suyo, los rones se suceden uno tras otro, la veo a ella contenta tomando a la par de nosotros para mi sorpresa, en un momento dado la miro y le hago un gesto de “¿entonces?” sonríe se voltea y continua la plática. Pasa otra media hora, ella se para y me dice que la acompañe al baño, ya la miro alegre por los rones, ya adentro me pregunta:

-¿Estás segura de lo que pretendes?
-Si totalmente, ¿tú qué dices?
-No lo sé aún

Regresamos y a los pocos minutos él pide la cuenta. Cuando salimos nos dice que si le damos un aventón porque no trae coche. Mientras esperamos el auto ella voltea y con una mueca de complicidad me dice –tú me dices por donde para pasar primer a donde tienes que ir y luego lo pasamos a dejar- mi corazón da un vuelco y le digo que sí. Le indico la ruta y en el momento le digo -¡ahí mira!- ella enfila hacia el motel, y él sorprendido en la parte de atrás nos inquiere que a dónde vamos, -tú espera le contesto- Mi hermana paga y nos metemos al lugar. Hay unas escaleras para subir al cuarto desde el garaje, bajamos nosotras del auto y él se queda parado, le indico que suba y lo hace detrás de nosotras, entramos a la habitación y mi hermana se me adelanta, se acerca a él hasta quedar pegadita y le dice con la voz más sensual que le permiten los rones ingeridos:

-¿No quieres?- él titubea, ella lo abraza y lo besa, su lengua no deja espacio para las palabras, yo sólo miro excitada, se quita ella su suéter. Como en mi sueño me acerco y le desabotono el vestido, lo deslizo hasta la cintura, siguen besándose,  quitó el broche de su sostén y sus senos grandes y muy blancos quedan en libertad, vuelvo a recordar mi sueño y le digo a él –mámaselos- sostiene uno con cada mano y los chupa, ella le pide que le muerda los pezones, le bajo el pantalón y me hinco a mamarle la verga –Ven le digo a ella- las dos de rodillas compartimos su miembro, de su boca pasa a la mía, me tiembla el vientre de la excitación, se recuesta en la cama, le abro las piernas y le pido a él que le abra la vagina con los dedos y le chupe, ella entrecierra los ojos al sentir su lengua, jamás había visto su vagina y es hermosa, deja de chuparla y le empieza a meter los dedos, uno, dos, tres, ella grita y yo lo beso, vuelvo a mirar su vagina blanca y jugosa, me dan ganas de besarla pero recuerdo que es mi hermana, me inclino sobre la cama y le pido que me la meta, saca los dedos de su vagina y se acomoda detrás de mí, ella se incorpora y se sienta  al borde de la cama junto a mi cabeza, me acaricia el cabello mientras él me coge, el momento es de locura, volteo gemiendo a verla y le digo –¿te puedo chupar?-ahora si me ve extrañada, se queda seria, se sube completamente a la cama, se acomoda, abre las piernas frente a mi y me dice –Anda- la chupo como loca mientras siento más fuertes las embestidas de él, lo excitó lo que hago con ella. Lo recostamos en la cama y le digo que le toca a ella, le pido que se siente en él, -primero por el culo, ¿sí?-mi hermana se sube y yo le ayudo abriendo sus nalgas, y acomodando su verga en el culo, se va dilatando mientras ella dice que más despacio que le duele, por fin entra toda y yo me monto en su cara, las dos rebotamos al unisono.

-Quítate el condón y métesela por adelante- balbuceo, mientras su lengua prácticamente navega en mi vagina, veo como ella se aprieta sobre él, voltea los ojos mientras se viene, se queda quieta y después de un momento cambios de lugar.

-Déjame venir ahora a mi- me vuelve loca verla abierta sobre la cara de él jalándose los labios vaginales con las manos para que la mame, alcanza otro orgasmo y un momento después yo toco el cielo.

-Nos hincamos en la cama para chupársela, nuestras caras están juntitas, me siento aún extremadamente caliente.

-¿Te puedo besar? – No dice ella, seguimos mamándosela, rozo sus labios cuando sale de su boca para entrar en la mía, intento un tímido beso y ella accede todo mi cuerpo tiembla con un orgasmo enorme cuando siento su lengua con la mía, -abran la boca- dice él y ambas lo hacemos, chorros de semen caen, resbala por sus comisuras y yo lo recojo lamiendo…


Intención concentrada del desastre ¿o del deseo?, nunca volvernos a ser los mismos.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La sinrazón de la ignorancia

Pasé a verlo a su oficina con el pretexto de saber cómo seguía su hombro, me invitó un café, tecleaba algo en su computadora, terminó y alzó la vista.

-¿Cómo estás, ya te pasó el susto?
-No aún lo traigo atorado y me despierto sintiendo ese zumbido en mi oído ¿tú cómo estás, tu hombro que tal?
-Menos amoratado mira-me muestra y efectivamente en el lugar que el jueves ocupaba una mancha negra ahora se observa una especie de célula gigantesca y verdosa.

Ese día fuimos al cine a ver Birdman, salimos alrededor de las 6 pm y nos encaminamos rumbo a la plaza bordeando a la gente que aún marchaba, intentábamos llegar lo más pronto posible, ya que habíamos quedado de vernos con O y R , nos fue imposible localizarlos,  nos adentramos casi hasta la mitad de la explanada, lo tomé de la cintura y recargué mi cabeza en su espalda mientras escuchaba al orador, un mar de emociones me envolvían, terminé con lágrimas rodando por mis mejillas y empezamos a caminar, de pronto se escucharon gritos, la gente empezó a correr, desde donde estábamos se veía un caos total, caminamos más aprisa hacía una de las esquinas de la plaza, de pronto vi mucha gente correr hacia nosotros, sentí un jalón muy fuerte y el aire rozando mi oído junto con zumbido, AJ me había jalado fuertemente con su mano derecha del suéter a la altura del cuello, algo impactó en su hombro, se dobló un poco y corrimos hacía madero, yo sólo veía sombras y escuchaba gritos, alcanzamos a salir, no supe ni como, yo lloraba, le pregunté que qué pasaba, el me jalaba de la mano, nos alejamos…

 Cuando llegamos por su coche, me tomo la cara con sus manos  y me dijo:

 –ya tranquila, ya no llores.
-¿Pero qué fue lo que pasó?-Me di cuenta que le costaba mover el brazo para girar el volante del auto, intente tocarlo y le dolió, le descubrí el hombro y lo tenía negro e inflamado, ahora pienso que ese golpe que él recibió me hubiera dejando ahí tirada.


-La sinrazón de la ignorancia-dijo en un susurro mientras aceleraba el auto 

jueves, 16 de octubre de 2014

Inventando que sueño


José Agustín cumplió 70 años, lo celebré releyendo un par de sus libros, escritor genial para mi gusto, recuerdo el primer libro que llegó a mis manos de él, un regalo de AJ “Inventando que sueño”, después siguieron: De perfil, Se está haciendo tarde (final en la laguna), El rey se acerca a su templo, abolición de la propiedad, Luz Interna, Cerca del fuego, La tumba, Tragicomedia mexicana etc. , en este proceso llegaron a mi escritores como Marco Antonio Campos, José Emilio Pacheco, René Aviles Fabila, Bernardo Ruiz...


Te invento cada día en mis sueños
construyo un arcoíris sin color
te aúllan mis sueños
te engullen mis ansias
y no sé dónde estarás

Inventando que sueño estoy contigo 
inventando que duermo te veré 
si tú quieres la luz que te desnuda 
y que tiñe tu figura cuando duermes 
ven y vuela en los sueños que te ofrezco 
y que invento solamente para ti

Inventando que sueño estoy contigo
inventando que duermo te veré
si tú quieres la luz que te desnuda 
y que tiñe tu figura cuando duermes 
ven y vuela en los sueños que te ofrezco
y que invento solamente para ti
ven y vuela en los sueños que te ofrezco 
inventando que sueño solamente para ti.


Título: Inventando un sueño
Cantante: Javier Bátiz 

Álbum: Me gusta el rock (1968)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Nadie fue ayer



La tarde es cálida, tirada a un lado de la alberca contemplo las estrellas que la tarde-noche empieza a dejar ver. R se encarga del mantenimiento general de la casa y del huerto, T de la limpieza y además cocina muy rico cuando se lo solicitamos, les dije a ambos que se tomaran los días de muertos  y el fin de semana, realmente tenía ganas de estar sola, de apartarme de la cotidianidad. Llegué el viernes a media tarde y después de comer algo y tomarme algunos rones  expurgué entre los libros que se acumulan, aún está sobre un buró el libro en francés que leía mi madre y ya  nunca acabó,  encontré aquel de León Felipe que tanto le gustaba a mí padre y una lágrima se atoró antes de asomar.

Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen
Dios.

Autor: León Felipe


Me desnudé y me zambullí en la alberca, el agua coqueteó con mi cuerpo a cuyo roce mis pezones se erizaron. Un día después aquí me encuentro contemplando las estrellas y recordando las tantas ocasiones que he pasado bajo este cielo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Bajo el sigilo de la luna



-¿Lo harías con un desconocido?
-Si tú me lo pidieras si
-¿Sólo por el hecho de que yo te lo pidiera?
-Por el hecho de que sabría que te gustaría que lo hiciera, que te excitaría y que por ello lo estarías pidiendo

Llegamos al bar y esperamos cerca de un par de horas a que llegara alguien propicio para nuestros propósitos, en el periodo de tiempo anterior los candidatos no habían reunido los requisitos mínimos. Al fin llegó el que consideramos indicado, esperamos cerca de 20 minutos y en ese tiempo no llegó nadie a su mesa, me acercó y le digo si quiere acompañarnos, levanta la vista me mira unos segundos toma sus cosas y se sienta con nosotros. Nos presentamos, tiene un bonito nombre, es buen inicio, un minuto después de las formalidades la plática fluye como si tuviéramos largo tiempo de conocernos, amable y agradable, los tragos se suceden al ritmo de la conversación, por debajo de la mesa rozo su pierna con las mías, lo veo sonrojarse cuando encimo mi pierna izquierda en la suya sin embargo no la retira, pero te mira preocupado de que te des cuenta y puedas decir algo, así jugando con nuestras piernas pasa el tiempo. Me siento mareada y Uds. se ven un poco más que yo, deslizo mi mano debajo de la mesa y el pega un sobresalto al sentir mi mano sobre su miembro, lo tiene lo suficientemente endurecido y sé que lleva un buen tiempo así, tú no notas mi mano frotando su pene.

Salimos del bar y caminamos al auto, le decimos que lo llevamos a donde nos indique, sube a la parte trasera, se sobresalta cuando yo me coloco a su lado, incrédulo me dice queriendo ser gracioso:

-¿Se va a ir de chofer?
-Un rato solamente- respondo sonriendo
-Al rato tu manejas-respondes mientras enciendes el auto

Enfilas por insurgentes, el tráfico es pesado, pongo mi mano en su pierna y la corro poco a poco hasta tocar su pene por encima del pantalón, se cohíbe y me señala con los ojos hacia ti, le digo al oído que no se preocupe, tu miras desenfadado por el espejo retrovisor al momento que estoy buscando su boca para darle un beso, mi mano sigue friccionando su verga, se resiste un poco pero mi lengua abre sus labios y penetro con ella su boca, mientras hurgo en su boca con ella bajo el zipper de su pantalón, mi mano ansiosa se introduce haciendo a un lado su calzón, por fin logro mi objetivo y él lanza un gemido, tu volteas ligeramente y ves su verga saliendo de su pantalón ayudada por mi mano, es más grande lo que imaginé, no dejo de besarlo y morderle la lengua mientras lo masturbo, estamos por llegar a Churubusco  y ya su enorme verga se encuentra en mi boca, me toca la garganta y la mamo con fruición, me coloco de tal manera que puedas mirar a satisfacción como me como esa verga desconocida, me miras incrédulo por el retrovisor cuando el semen empieza a escurrir por mis comisuras, una descarga eléctrica me llena el bajo vientre mientras chupo aquel liquido viscoso, me excita sentirlo en mis labios, ¡que me veas asi!…  

miércoles, 21 de agosto de 2013

Bueno demasiado bueno

La lluvia sobre el parabrisas me tiene abstraída, miro las gotas que escurren y las que son desvanecidas por un movimiento sincronizado de los limpiadores. La percibo debajo de aquel enorme paraguas, con su vestido minúsculo, parada a la orilla de la carretera donde termina la zona de descanso.

-¿Qué hace esa mujer ahí?-pregunté casi sin pensar
-Son sexo servidoras  para los camioneros y traileros
-Una puta de la carretera-pensé

Quizá por eso descarriló el tráiler que vimos kilómetros atrás, el chofer debió venir cogiendo con una, y en un movimiento violento perdió el control, cavilo y suelto una carcajada.

-¿De qué te ríes?
-De nada sólo imagino que debe ser excitante coger arriba de un tráiler
-¿Y con un trailero?
-Depende de quién y cómo sea  el trailero ¿no crees?-sonrío

Lo miro de reojo y pienso que sí, que me gustaría que me cogiera en un camión de esos, lo imagino y me tiemblan las piernas y estómago en una correspondencia biunívoca con él.

 Arrecia la lluvia y me vuelvo a ensimismar en mis pensamientos, hace unas horas comentábamos mientras comíamos que ahora que hace lo que debe hacer los cosas parecen ir al revés,-¿bueno demasiado bueno?- mmm no creo, es bueno si, pero igual ahora es demasiado bueno también puede ser, siempre lo ha sido, ahí puede radicar el meollo del asunto. Otra mujer en la carretera ahora debajo de un techo de lámina improvisado,  un tráiler parado unos metros adelante, mi mente da mil vueltas…¿cuánto costará un camión de esos?, claro sin caja, está no le agregaría nada a la emoción de coger en la cabina ¿o si?.

Graniza y suena  Armando Rosas en el auto acompañado por los golpecitos en el cristal…

A muerte
Letra: Alain Derbez.
Música: Armando Rosas.
Intérprete: Armando Rosas y La Camerata Rupestre.


Soy inquisidor
de la existencia,
y con eso niego
la experiencia,
niego vida y arte,
niego la ciencia.

Soy educación,
soy un sistema, sí,
un muchacho lindo,
bien educado,
que deja morir
todo a su lado.

Soy la negación
de lo negado,
soy engaño vil,
soy engañado,
y no estoy
avergonzado.

Soy la negación
de lo negado,
soy engaño vil,
soy engañado,
y no estoy
avergonzado.

Soy inquisidor
de la existencia,
y con eso niego, ¡ay!,
la experiencia,
niego vida y arte,
niego la ciencia.

Soy educación,
soy un sistema, sí,
un muchacho lindo,
bien, bien, bien educado,
que deja morir
todo a su lado.

Soy la negación
de lo negado,
soy engaño vil,
soy engañado,
y no estoy
avergonzado.

Soy la negación
de lo negado,
soy engaño vil,
soy engañado,
y no estoy
avergonzado.



martes, 16 de julio de 2013

Culminación del dolor

Culminación del dolor
Charles Bukowski

Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...

poco importa

poco amor
o poca vida
no es tan malo

lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso

nací para robar rosas de las avenidas de la muerte